De las canchas a la política: el inesperado giro de un estratega
El exentrenador de futbol Tuca Ferretti y la diputada Macky González impulsan una iniciativa en la Cámara de Diputados para transformar el acceso al deporte en comunidades vulnerables. Su propuesta busca establecer visorías públicas, gratuitas y sistemáticas en zonas de alta marginación, acompañadas de un seguimiento técnico y académico que garantice oportunidades reales para los jóvenes.
Ferretti, conocido por su trayectoria en el balompié mexicano, destacó la relevancia de este proyecto al señalar que, aunque el lema *”mente sana en cuerpo sano”* ha resonado durante décadas, pocas veces se han concretado acciones efectivas. “Es la primera vez que llega una iniciativa así a la Cámara de Diputados”, afirmó, subrayando que, pese a los discursos, la falta de voluntad política ha frenado avances significativos en la materia.
El exestratega de equipos como Tigres y Pumas enfatizó que el objetivo no es solo formar atletas de alto rendimiento, sino ofrecer alternativas de vida a millones de jóvenes que, por falta de recursos o apoyo, quedan expuestos a riesgos como la delincuencia o las adicciones. “Tal vez algunos no lleguen a ser profesionales, pero al menos no caerán en las drogas ni perderán su tiempo en situaciones que los alejen de un futuro prometedor”, explicó.
La iniciativa, que ya genera expectativa en el ámbito legislativo, plantea un modelo integral que combine la detección de talentos con programas educativos y de desarrollo personal. Según sus promotores, el enfoque no se limita a la práctica deportiva, sino que busca crear redes de acompañamiento que fortalezcan la disciplina, el trabajo en equipo y la autoestima en adolescentes y niños de regiones con escasos recursos.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es su enfoque en la sistematización de las visorías, lo que permitiría evaluar de manera constante el progreso de los participantes y ajustar las estrategias según las necesidades de cada comunidad. Además, se contempla la colaboración con instituciones académicas y especialistas en ciencias del deporte para asegurar que los programas cumplan con estándares técnicos y pedagógicos.
Ferretti, cuya voz tiene peso en el ámbito deportivo, insistió en que esta no es solo una cuestión de infraestructura, sino de justicia social. “El deporte salva vidas, pero también construye sociedades más sanas y cohesionadas. Si logramos que un joven en una colonia marginada tenga la oportunidad de entrenar, competir y soñar, estaremos dando un paso enorme para reducir la desigualdad”, declaró.
La propuesta llega en un momento clave, cuando el país enfrenta desafíos como el aumento de la violencia juvenil y la falta de espacios recreativos en zonas urbanas y rurales. Aunque aún debe ser discutida y aprobada, sus impulsores confían en que la iniciativa podría sentar un precedente para políticas públicas más ambiciosas en materia de deporte y desarrollo social.
Más allá de los resultados inmediatos, el proyecto refleja una preocupación compartida por muchos: la necesidad de ofrecer a los jóvenes alternativas reales que los alejen de los círculos de pobreza y exclusión. Si se concreta, podría convertirse en un modelo replicable en otras regiones de México y Latinoamérica, donde el deporte sigue siendo un lujo para millones de familias.