Atlas cambia de manos: conoce al nuevo propietario tras su venta por Grupo Orlegi e Irarragorri
El destino del Atlas, uno de los equipos más emblemáticos del fútbol mexicano, dio un giro inesperado este martes 3 de marzo. Tras meses de incertidumbre y rumores, el Grupo Orlegi confirmó la venta del conjunto rojinegro, pero lo más sorprendente no fue el hecho en sí, sino la identidad del nuevo propietario: José Miguel Bejos, un nombre que resuena con fuerza en el béisbol mexicano como dueño de los Pericos de Puebla. La noticia, que tomó por sorpresa a la afición zorrista, marca el inicio de una nueva era para el club, aunque con más interrogantes que certezas.
Bejos, un empresario con amplia trayectoria en el deporte, había sido mencionado en los últimos meses como posible interesado en el Atlas, aunque las versiones periodísticas nunca se confirmaron hasta ahora. Lo que sí se sabe es que no llegará solo: el nuevo dueño encabezará un grupo inversor, cuyo origen, según fuentes cercanas, no sería el tan especulado McLaren —como se rumoraba desde hace tiempo—, sino un consorcio con raíces en Estados Unidos. Aunque aún no hay fecha oficial para el anuncio formal, todo indica que el cierre de la operación está cerca, y con ello, el Atlas sumará una franquicia hermana en el béisbol, un movimiento que podría redefinir su modelo de negocio.
La venta del Atlas no es un hecho aislado en el fútbol mexicano, pero sí refleja una tendencia preocupante: la inestabilidad en la propiedad de los clubes. En poco más de una década, el equipo rojinegro ha cambiado de manos en tres ocasiones, una cifra que contrasta con la tradición y arraigo que el club representa para su afición. Los seguidores, acostumbrados a los vaivenes institucionales, esperan que esta vez el cambio traiga consigo estabilidad y, sobre todo, resultados deportivos que pongan fin a una sequía de títulos que ya supera los 70 años.
El desafío para Bejos y su grupo inversor será mayúsculo. No solo deberán ganarse la confianza de una hinchada exigente, sino también consolidar un proyecto deportivo y administrativo que devuelva al Atlas a la élite del fútbol nacional. Mientras tanto, los aficionados observan con cautela, preguntándose si este nuevo capítulo será el inicio de una era de gloria o simplemente otro episodio en la larga historia de altibajos del club. Lo único seguro es que, una vez más, el futuro del Atlas pende de un hilo, y el tiempo dirá si esta apuesta empresarial dará los frutos esperados.